Ahora que se inicia el año creo interesante que demos un repaso a la tributación de la inversiones para este 2017 para que así las tengamos  presente. Expansión publicó un artículo interesante en este sentido que reproducimos…

El año arranca con novedades fiscales que afectan a los derechos de suscripción preferente de las ampliaciones de los ‘scrip dividend’. Pasan a considerarse ganancias patrimoniales, y con retención.

El nuevo año se estrena con novedades fiscales que afectarán a los inversores, si bien en esta ocasión el impacto será limitado.

La novedad en 2017 es que los derechos de suscripción preferente que llevan aparejadas las ampliaciones de capital y que son frecuentes también en los scrip dividend pasan a tributar de forma directa, como un dividendo normal. Hasta ahora, el ingreso obtenido rebajaba el precio de adquisición, con lo que se difería la tributación al momento en que se vendían las acciones. A partir de enero, se considera una ganancia que tributa al porcentaje que corresponda según el importe.

‘Scrip’

Cuando una empresa ofrece scrip dividend (pago del dividendo en efectivo o acciones) ofrece al accionista tres posibilidades. Una es cobrar en acciones, que recibe gratuitamente. En este caso, los títulos que tiene en cartera disminuyen su precio de compra con las nuevas y tributan por la plusvalía al venderlas. Otra es vender en el mercado los derechos de suscripción de esas nuevas acciones. Hasta 2016, el importe se que recibía también rebajaba el precio de adquisición, como en el primer caso y difería la fiscalidad. A partir de 2017, si opta por esta vía, se considera ganancia de patrimonio sometida a una retención de entre el 19% y el 23%. La tercera alternativa es venderle los derechos a la empresa al importe fijado antes por ésta, y se considera como un dividendo en metálico. Está sometido a la misma retención que un dividendo normal, esto no ha cambiado.

Dividendos

El cobro de dividendos ha sufrido en los últimos años variaciones en su fiscalidad. Desde 2015, la novedad es que desapareció la exención en el Impuesto sobre la Renta de los primeros 1.500 euros recibidos como dividendos. El cobro se considera ganancia patrimonial y tributa actualmente al 19% para importes de hasta 6.000 euros. Entre 6.000 y hasta 50.000 euros se paga el 21%, y a partir de 50.000 euros, hay que tributar por el 23% a Hacienda. Es la misma fiscalidad que suponen las ganancias de la compraventa de acciones.

 

Acciones

Lo que tampoco cambia ahora es la posibilidad que tienen los inversores de compensar ganancias y pérdidas en la compra venta de acciones en Bolsa. Sólo se paga por el beneficio total descontadas las pérdidas y hay cuatro años de plazo para realizarlo. Es decir, si en 2015 se perdieron 500 euros en Bolsa y en 2016 se han ganado 1.000 euros, para Hacienda es como si se hubieran ganado 500 euros.

Fondos de inversión

En cuanto a los fondos de inversión, hace años se diferenciaba los rendimientos generados antes de un año y después de 12 meses, pero la tributación actual es la misma que en otros productos de ahorro, con tres tramos distintos. La ventaja es que el traspaso de fondos está libre del impuesto. Hasta que no se materializa la ganancia patrimonial no se paga a Hacienda.

Depósitos

Las ganancias obtenidas por los intereses de cuentas corrientes, depósitos, compra-venta de acciones y fondos de inversión se mantienen en los tramos que se aplican desde 2015. Las ganancias de hasta 6.000 euros tributan por el 19%; entre 6.000 y hasta 50.000 euros al 21%, y a partir de 50.000 euros, al 23%.

Seguros

Las Cuentas Individuales de Ahorro a Largo Plazo y Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo, productos regulados en 2015, mantienen su ventaja fiscal. No se tributa por la rentabilidad obtenida en la vida de estos productos cuando se recupera lo invertido si no se ha invertido más de 5.000 euros al año por contribuyente, y se mantiene la imposición un mínimo de 5 años.

Planes de pensiones

Los planes de pensiones también sufrieron cambios en 2015, con la reducción de las deducciones posibles. El límite máximo es el menor entre dos cantidades: el importe de las aportaciones realizadas (limitadas a 8.000 euros) y el 30% de los rendimientos netos del trabajo percibidos durante el ejercicio.

En el momento del rescate, la cantidad recibida se considera ingreso del trabajo. Existe la posibilidad de rescatar aportaciones con una antigüedad mínima de 10 años a contar desde el 1 de enero de 2015.