Proseguimos pues aquí el post iniciado en nuestra publicación anterior y que, por no cansar  decidimos dividirla en dos partes (Primera parte por si te la perdiste)

Conclusiones propias y ajenas.

 

No entiendo por qué no hablan claro, son cobardes y no se comprometen, y ¿harán por ley a garantizar las pensiones y con un aumento equivalente a la inflación anual?

¿En qué condiciones están ellos de garantizar nada si desde hace años han de pedir un préstamo al Tesoro o los bancos para pagar las extras de verano y navidades?…

Y permiten que jubilados de toda España peregrinen a Madrid y manifestarse para solicitar que el gobierno ¡blinde las pensiones!… declarando que ¡las pensiones están aseguradas!…

Pero que van a poder asegurar, ni ellos, ni nadie si cada año nos han de prestar como hemos visto sobre el 45-51% del dinero que ingresamos para simplemente cubrir ¡!el déficit!!!… 

Si fuésemos un banco el grifo haría tiempo que estaría cerrado, pero además, llegará un día en que la bola de nieve de la deuda será tan grande que no nos querrán prestar más, y entonces…no nos quedará más remedio que hacer lo que ha hecho Grecia en su dolorosa crisis…

Bajar hasta un 40% las pensiones (alguno hablaba que esta un 60%) no sé, pero lo que tengo claro que más pronto que tarde se deberá acometer profundas reformas de gran coste económico y ya no te quiero contar el coste político…

No, ya sé lo que estás pensando, “pues afueras los políticos que chupan del bote” …

Ya, pero el coste de mantenimiento de esta casta son unos 700 millones de euros al año y con ello no se solucionará nada…

Tenemos y debemos, los ciudadanos de a pie, empezar a prepararnos, en la medida de nuestras posibilidades pues, lo que no hagamos por nosotros, no nos lo hará nadie…y cuanto antes empecemos mejor.

Tenemos que provisionar ahorros para nuestra jubilación, pues el futuro es incierto, creo (obviamente es sólo mi opinión) que tal como hemos comentado, podríamos ir hacia una renta universal básica que englobaría los pagos que, por TODOS conceptos realiza la administración del Estado a los ciudadanos (viudedad, orfandad, pensiones, incapacidades, dependencia, etc.) el problema es que existe incerteza que no se atreven  o no saben aún como solucionar (aun) y existirá, hasta que no haya más remedio.

Algunos estudios de  expertos empiezan a sugerir el modelo impulsado en Reino Unido, donde los trabajadores por defecto cuentan con un plan de pensiones privado donde realizan aportaciones mensuales descontadas de la nómina, aparte de las pensiones públicas, podría ser una solución plausible,  (yo lo considero también como  voces de alarma).

Descontar parte del salario por parte de la compañía para canalizarlo a planes de pensiones dirigidos a las empresas es la solución óptima para vencer la reticencia de la mentalidad cortoplacista al ahorro a largo plazo. «Si cuando una persona comienza a trabajar, empieza a destinar parte de su sueldo a un plan de empresa, una pequeña parte, ni se entera», pero consigue una revalorización a largo plazo.

Los planes de empleo, algunos lo ven como un coste y otros como una reducción de su salario sugieren que  se podría comenzar destinando directamente parte del incremento salarial al ahorro de cara a la jubilación, lo que permitiría realizar aportaciones a los planes de empleo sin tener la sensación de estar perdiendo poder adquisitivo.

Yo veo la pega que le veo a la cuestión es que los expertos solo hablan de los Planes de Pensiones  y a mi es un vehículo que, aparte de las ventajas fiscales, no me gusta personalmente, aunque por lo demás…!bienvenida la aportación!…pero habrá que pasar del dicho al hecho.

En el modelo de Reino Unido, los trabajadores aportan desde este año un 3% de su salario al plan de empleo de su empresa, mientras que ésta se hace cargo de un 4% adicional y el Estado de un 1% en forma de subsidios. Los empleados pueden darse de baja desde el principio, aunque el empleador tiene la obligación de recordar la opción de afiliarse de nuevo. El escaso número de bajas que se producen indica el éxito del modelo, sobre todo entre los trabajadores más jóvenes.

Estos porcentajes podrían ser excesivos para implantarlo en España, donde el salario medio se encuentra entre los más bajos de los países avanzados de Europa, pero podría comenzar a aplicarse con una cuantía menor

También se comentó la necesidad de incrementar la cultura financiera de los españoles para fomentar el ahorro sistemático de cara a la jubilación, algo que podría contar con otros instrumentos para canalizar el dinero más allá de los planes de pensiones y podemos crear productos más ambiciosos guiados por el asesoramiento financiero, como las cuentas ISA británicas» (esta idea ya me gusta más…)

Las individual savings accounts permiten invertir hasta determinada cantidad anual con ventajas fiscales, tanto en acciones como en fondos de inversión, entre otros instrumentos financieros. Y se han convertido en uno de los vehículos más populares en Reino Unido de cara a la jubilación.

El modelo inglés no es incompatible con la existencia de un modelo público y puede ser un principio, el problema es si llegaremos a tiempo.

Ray Dalio (es un inversionista multimillonario estadounidense fundador, copresidente y codirector de inversiones de la firma de inversión Bridgewater Associates, uno de los fondos de cobertura más grandes del mundo.) Cree que “»El proceso de ‘goteo hacia abajo’ (que el dinero de la parte superior de la sociedad vaya goteando hacia los trabajadores y otras personas) mejorando sus ingresos y solvencia no está funcionando, el sistema que hace que el capitalismo funcione bien para la mayoría de las personas está roto. Este conjunto de circunstancias es insostenible y, desde luego, ya no se puede empujar más allá como se ha hecho desde 2008. Por eso creo que el mundo se está acercando a un gran cambio de paradigma»

 

Sigue diciendo Dalio que, los déficits crecientes servirán también para pagar unas pensiones (como ya hemos visto sucede en España) y unos sistemas sanitarios que tendrán que afrontar unas cargas más pesadas en los próximos años a medida que el envejecimiento de la población engorda el gasto de esas partidas y lo adelgaza en los ingresos (dejan de trabajar y de cierta forma de contribuir al sistema).

Y explica que hay tres formas de cubrir ese agujero: reduciendo el estado de bienestar, subiendo impuestos o imprimiendo dinero.

y añade que «Aunque ninguno de estos tres caminos es bueno, imprimir dinero es el camino más fácil porque es la forma más sutil de que se produzca una transferencia de riqueza. Debido a que no hay limitaciones en las cantidades de dinero que se pueden imprimir o el valor de ese dinero, es el camino más fácil»… No obstante, una vez que la impresora empieza monetizar déficits públicos resulta casi imposible desconectarla…el dinero es esencialmente gratuito para quienes tienen una solvencia crediticia buena, no está disponible para quienes no tienen esa solvencia (que quizá son los que más lo necesitan), lo que contribuye a la desigualdad de la riqueza, las oportunidades y las brechas políticas”

Es por todo esto que considera que estamos ante un cambio de paradigma, un cambio de modelo.

Es, más en el año ya 2018 manifestó que él creía que, la próxima crisis consideraba que se daría tras elecciones presidenciales de 2020 y que obviamente no sabía con exactitud si sería año, o un año después…pero que tendría un calado semejante a la crisis de los años 30…pues ya queda poco para comprobarlo (por cierto “super” recomendado su libro “Principios” Ray Dalio)

Las nuevas tecnologías están cambiando a una velocidad de vértigo las “reglas de juego” del mundo laboral y la sociedad. Lo que antes era válido ni lo es, ni lo volverá a ser y cuanto más tardemos, embobados e incrédulos, a darnos cuenta, más doloroso será. Exista un cambio de paradigma o no, pase lo que pase creo que nos debemos de procurar espabilar por nosotros mismos cuanto antes y movernos, prepararnos y evolucionar con los tiempos y ello conlleva velar, si podemos, nosotros mismos por nuestra jubilación.