Que el horno no esta para bollos lo sabemos todos… que lo que no haga uno por si  mismo y por  los suyos, tal y como están las cosas, dificilmente  no lo hará nadie así que…tras un largo periodo en tránsito laboral…

En muchas ocasiones, más empujado por la necesidad que  por la verdadera vocación…se ha de hacer algo, o al menos intentarlo…porque esta claro que no podemos por más tiempo seguir así…

Son como los kamikazes, sí,  como aquellos soldados japoneses  que, en la IIª Guerra Mundial, tras tomarse un trago de «sake» y una pequeña y corta ceremonia de reconocimiento se subían  a sus aviones (cazas Zero) cargados de bombas  para estrellarse  contra sus objetivos y morir por su emperador…

 

Kamikazes-japoneses

                                                         Foto: soldados japoneses de la Unidad de Kamikaze

 

Y se lía uno la manta a la cabeza jugándose la capitalización del paro y/o sus pocos ahorros y su porvenir…porque no se puede seguir así…

Así que se va a hacienda se da de alta con el modelo 036,037 y ha empezar a cumplir con las obligaciones fiscales…

Y después, a darse asimismo de alta de autónomo que, aunque sea inicialmente con la llamada «Tarifa Plana» todo coste inicial es un coste y, además en función de la edad esta, a partir de los 6 meses empieza a crecer…

Además, si no tienes mínimos conocimientos fiscales alguien tendrá que llevarte los papeles trimestrales y anuales, más posiblemente, permisos de apertura del ayuntamiento y demás gestiones… todo una munición de cosas, requerimientos, documentos…y eso que aún no hemos empezado la guerra…

Y por fin ponemos el letrero de «ABIERTO» y….empieza la guerra de verdad, darse a conocer, contactos, conocidos, primeros y aislados encargos, pasan los días y enseguida somos conscientes que hemos de hacer frente a los gastos regulares de fin de mes, agua, luz, alquiler….y…¿queda para nuestro sueldo?…

Esa es nuestra preocupación pues es por ello, por lo que «hemos hecho la apuesta»… que nos llegué para un sueldo, modesto, mínimo, básico pero algo que nos compense nuestro esfuerzo, nuestros nervios, nuestros agobios y noches sin dormir, ataques de angustia o pánico…(«Dios mio en donde me he metido…»)

Si poco a poco y gracias a nuestros desvelos nos vamos haciendo un pequeño lugar en nuestro ramo que nos permita tirar perfecto pero sino…

No tendremos (con la legislación actual) una segunda oportunidad…estaremos en los registros de morosidad y posiblemente con deudas con la seguridad social…si nos han de embargar nuestro poco sueldo, al ser autónomos y no tener nóminas (recordemos que está como inembargable el salario mínimo interprofesional, hoy  fijado en 648,60€ y todo lo que exceda de ese mínimo se embarga en base a unos baremos)no existe mínimo inembargable por lo que nos pueden embargar todo nuestro ya de por sí…paupérrimo sueldo…

Nos la jugamos casi, casi (o sin ese casi) al «todo o nada»… y debemos dar el 150% de de nosotros para tirar adelante y que, además, sobretodo que acompañe y exista demanda del tipo de servicio o producto al que nos dedicamos…

Eso si, si a base de trabajo, esfuerzo y, en ocasiones gotas de suerte consiguen consolidarte como autónomo y te animas y consigues tener la necesidad de contratar a alguien y darle un sueldo según convenio…si después, desgraciadamente, vuelven a cambiar las tornas y has de despedirlo y/o despedirlos…en más ocasiones de las deseadas se puede escuchar….»es que el patrón era un cab…» ajeno a los desvelos y esfuerzos que has realizado para poderle contratar y ya no digamos arriesgar…yo siempre pienso del trabajador cuando oigo estos comentarios «y tú, que has arriesgado para intentar ganarte el pan…es muy fácil (reitero pocas veces se hacen pero a mi, me escuecen) esperar a que te venga y/u ofrecerte para trabajar…»

¡ Ojalá! que las nuevas medidas que dice el gobierno que adoptará para dar una segunda oportunidad a los autónomos se lleven a cabo y más pronto que tarde pero, ello no dejará de implicar que para ser autónomo hay ser kamikaze y ante  estos luchadores del día a día, solo cabe respeto, reconocimiento y quitarse el sombrero por su gesta diaria.