Me vino el otro día un cliente de cierta edad y conocido, curtido en mil batallas comerciales y ahora…semi retirado por la crisis. y que  movido, no «por los brotes verdes»,  que verlos no los ve ni él ni yo (es esto se parece más a lo que en  el ámbito  bursátil  llamamos el «rebote del gato muerto»…) sino que algo hay que hacer o intentar puesto que si rondas los 50 años…(como yo) lo que no haga uno por si mismo no te lo hará nadie…decidió volver a dedicarse a las ventas pero, por cuenta propia, seleccionando ciertos productos…
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                                  foto: http://www.freepik.es/

Gran comercial, un gran carisma, empático y simpático, buen negociador, culto…vaya todo un profesional de la venta…había vuelto desde hacía un año aproximadamente a hacer lo mejor y lo que siempre a hecho…vender…

Me vino, animoso, mantuvimos una distendida conversación sobre lo mucho que han cambiado las cosas, que si ahora, para llegar a la mitad de donde se llegaba antes se ha de hacer el doble…que si ambos veíamos el panorama, en el mejor de los casos, estable…y que con ello nos podíamos dar con un canto en los dientes... etc

Bueno y al final de la conversación, entramos en el asunto, había empezado hacia aproximadamente un año a vender y lo cierto es que, a pesar que no era para tirar cohetes, no le iba mal o al menos sus números y lo que él declaraba no lo hacia….así que, estaba dispuesto a dar un salto y expandirse, por lo que pretendía conseguir una financiación para tener un colchón…

Pues nada, no lo veo en principio muy mal del todo -le dije- y más teniendo en cuenta las actuales condiciones…  tampoco pides una cantidad desorbitada, sino razonable y acorde a tus intenciones y, además lo puedes respaldar, si fuera necesario, con tu patrimonio…

¿Lo has planteado en tu entidad? porque tú ya sabes que soy un profesional pero, tu eres capaz de no haberte ni acercado y haber venido directamente a mi…y lo lógico es que tu vayas o hayas ido primero a tu entidad?…

Pues no, tu ya sabes que a mi no me gustan los bancos, no tengo nada en contra ellos pero me siento incómodo, cohibido, en fin, no es mi habitat…prefiero que vayas tu…

Pues nada, no te preocupes…iré yo… y fui…

Pues sí, fui y me entrevisté directamente con el director, con el que desde hacia ya muchos años que nos conocemos y hemos cerrado muchísimas operaciones en el transcurso de estos años…así que directo y sin complejos me dirijo a él exponiendo la situación e inmediatamente la propuesta…

Él se acordaba del cliente, le recordaba, en principio, solvente y, en consecuencia viable así que miró, confiadamente el ordenador en busca de sus datos…

La verdad es que no lo disimuló, yo diría que le cogió con la misma sorpresa que a mi cuando me lo dijo, le cambió la cara…y empezó a titubear…

Pedro, lo siento, no puedes ser, me sale una incidencia de hace un tiempo, no es grave pero si lo suficiente como para que yo, es decir, mi entidad y dada las circunstancias actuales del mercado, no le podamos dar la financiación…lo siento…

¿Pero que pasa?…¿esta en algún registro de morosidad?…

No, no, es una cuestión interna, hace bastante tiempo, con un recibo…que se solucionó al final pero,  lo siento, no puedo darle…

Pues nada, yo también lo siento- le dije- me fui a otra entidad distinta de la suya y dado sus números y puesto que lo que pedía no era descabellado, estaba justificado y respaldado…no tuve problemas en conseguirle lo que deseaba pero con ello se demostró, una vez más que, los antecedentes cuentan y mucho…y más en los tiempos que corren…y la «memoria es y será siempre selectiva»…