Según un medio de comunicación muy conocido las personas, sobretodo los ex-trabajadores suelen denunciar, ante la agencia Tributaria a sus ex-jefes

En lo que va de año, hasta octubre, la Agencia Tributaria (Aeat) ha abierto acta de inspección a 885 contribuyentes que han sido denunciados por otros ciudadanos sobre situaciones evidentes de fraude fiscal. En 2014, se realizaron 972 inspecciones; 755 en 2013 y, por ejemplo, 697 en 2012.

En los últimos tres ejercicios se han presentado una media de 10.000 denuncias anuales. De ellas, cerca del 60%, unos 6.000 al año, se han cargado en los planes de comprobación para su verificación. La crisis ha sido determinante en este sistema de delación que en los años 80 permitía incluso el cobro de una comisión sobre la cantidad aflorada y regularizada.

La denuncia pública tributaria forma parte del ordenamiento jurídico desde la Ley General Tributaria de 1963. Según fuentes de la Agencia su incidencia «es sumamente significativa y valiosa». Supone un contrapunto a la información de la base de datos de la Aeat. No se investigan todas las delaciones, sino aquellas que tienen mayor probabilidad de ser confirmadas. Por ejemplo, muchas de estas investigaciones tienen que ver con la economía sumergida.

Aunque no hay un perfil claro de denunciante, la mayor parte de estas delaciones provienen de ex contables de empresas, ex directivos o ex empleados que han sido despedidos, así como de ex socios y en particular de ex familiares. En concreto, son frecuentes las denuncias de ex esposos o ex esposas en litigio en muchos casos por el reparto patrimonial en el proceso de divorcio. También se reciben denuncias anónimas que, aunque se revisan con especial cautela, también son tramitadas.

Sin embargo, en la actualidad las que más han proliferado son las de expertos informáticos de las empresas, que conocen a la perfección el negocio del que han sido despedidos o simplemente porque son grandes conocedores del uso de la informática contable.Es decir, se trata de hackers que tienen acceso a la información y que se la trasladan a Hacienda para su investigación. Este tipo de denuncias incluyen la forma en que funciona el llamado software de ocultación que analizan las denominadas Unidades de Auditoría Informática.

Hace unos años se presentó en la Agencia un contable despedido después de toda su vida laboral en la empresa. Contó todo lo que sabía, incluso hizo un croquis de la nave de la sociedad donde se encontraba el habitáculo, detrás de un armario ropero lleno de abrigos con un sistema de estanterías que se movían mediante raíles, con toda la documentación de la contabilidad B e incluso de dónde se hallaba el ordenador central. También informó de cómo cada operario tenía un conmutador para acceder a la contabilidad A, la oficial, y la B.