Hace 15 años desde que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre dejó de producir billetes de peseta. .

Su particular muerte llegaría el 1 de marzo de 2002, momento en el que la peseta dejó de ser aceptada, lo que nos deja algo más de 127 años con billetes de pelas.

Pasamos de las pesetas a los euros, pero el día a día no ha cambiado tanto. El café en el bar, un menú de restaurante, una salida al cine o la compra de un coche son cosas que podemos llegar a enfrentar en nuestra vida actual, igual que hacíamos antes. Pero, ¿cuánto costaban las cosas más comunes en comparación a los precios de hoy? ¿El euro nos ha seguido perjudicando más allá del redondeo al alza de los primeros meses de la moneda única?

El cambio de pesetas a euros es algo que quizás no ha salido tan a cuenta.

A continuación, algunos casos que intentan dar respuesta. Para su elaboración se ha tenido en cuenta el cambio establecido de 166,386 pesetas por cada euro y una tasa de inflación acumulada del 38,8% entre noviembre del 2000 -cuando se dejaron de fabricar billetes- y octubre de 2015, último dato disponible, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). De esta forma, se sabe si los precios han crecido por encima de la tasa de inflación.

Una barra de pan. En el 2001 una barra de pan costaba rondaba los 30 céntimos de euro. Hoy se ha disparado a más del doble y se paga 70 céntimos la típica barra. Se trata de uno de los bienes de consumo esenciales que mayor incremento ha experimentado desde que entró en circulación la moneda única.

Un café en el bar. Antes de entrar en el euro uno podía tomarse un cortado o un café por unas 80 o 100 pesetas. En la actualidad, al entrar en un bar pagamos entre 1 euro y 1,30. O más, incluso, siempre dependiendo de dónde lo tomemos. Lo claro es que desde los 0,60 céntimos (100 pesetas) que se pagaban los precios han subido más del doble.

La leche en el súper. Repasando los catálogos de las tiendas y supermercados que se publicaban allá por el año 2000 o 2001, se anunciaba una botella de 1,5 litros de leche de una de las marcas más extendidas por 0,55 céntimos. Ahora, si uno mira los últimos precios del mercado, trepa hasta los 1,25 euros, lo que supone un crecimiento en su precio del 127%.

Un menú del día. Comer un menú del día en los últimos días de la peseta se podía hacer por entre 600 y 800 pesetas, los precios variaban según el lugar. Lo claro es que con 1.000 pesetas comías. Algo difícil de hacer hoy si pretendemos comer pagando el equivalente a esas 1.000 pesetas, unos 6 euros. Los menús se sitúan en nuestros días entre los 9 y los 12 euros los más extendidos. Podemos pagar hasta el doble por lo mismo.

Diez viajes en transporte público. En el año 2001 se acordó la integración de tarifas de la red metropolitana de Barcelona, momento en el que una tarjeta de diez viajes -T10- de una zona costaba 5,32 euros (885 pesetas). Hoy el mismo billete vale 9,95 euros (1.655 pesetas), un 87% más caro. En Madrid, en el 2000 el billete de diez viajes costaba 4,25 euros (700 pesetas). Hoy, un abono de diez viajes Metrobús vale 12,20 euros (2.036 pesetas). Supone un aumento que roza el 190%.

Un diario. Cuando se dejaron de fabricar los billetes de pesetas un periódico valía 150 pesetas, o 0,90 euros. Hoy La Vanguardia cuesta 1,30 euros, un aumento del 44%, aunque es superior en otros casos en los que las cabeceras valen 1,40 o 1,50, tal y como se ve en una edición entre semana de las principales cabeceras nacionales.

Un ordenador. En las páginas de La Vanguardia del 21 de noviembre del 2000 se anunciaba un ordenador de IBM pensado para las Pymes que se vendía desde 1.201,42€ (199.900 pesetas). Por ese precio, hoy se pueden conseguir ordenadores de la gama alta del mercado u optar por montar uno desde cero y acabar con una máquina potente. La tecnología, en términos generales, es lo único que se ha abaratado: electrodomésticos, gadgets, telefonía… Antes se pagaban fortunas por unos elementos que hoy están totalmente integrados en la vida diaria.

Una entrada para el cine. Siempre se cita el caso del cine como uno de los ejemplos en el que los precios más han trepado, casi volviéndose algo privativo si acompañamos la entrada de palomitas y refresco. El mismo 21 de noviembre del 2000, ir a ver American Pschyco, Evasión en la Granja o Scary Movie, todas ellas en cartelera, costaba entre 600 y 650 pesetas (de 3,60 a 3,90 euros), siempre y cuando fuésemos un día de semana. En la actualidad la mayoría de los cines no baja sus entradas de los 8 euros. Un aumento mínimo del 105%.

Un coche. En la actualidad, un Seat León, insignia de la marca de origen español, tiene un precio de venta de 13.900 euros. El 21 de noviembre de 2000, en las páginas de este diario se anunciaba un Fiat Punto JTD por 1.780.000 pesetas (10.700 euros). También se anunciaba un Toyota Corolla por menos de 2 millones de pesetas (12.000 euros), mientras que un Ford Mondeo costaba 2,3 millones (menos de 14.000 euros).

La vivienda. En la actualidad, el precio de la vivienda nueva y usada se sitúa en una media de 1.303 euros por metro cuadrado, según datos publicados por CaixaBank Research. En marzo del 2001 rondaba los 950 euros, afirma un estudio estadístico de Tinsa. Comparando ambas cifras, da un crecimiento del 37%, si bien debemos tener en cuenta que en plena burbuja inmobiliaria, allá por 2007, los precios se situaron en máximos nunca antes vistos.

¿Y los salarios? Las cifras son varias, pero ninguna es demasiado buena. En base a datos de la Encuesta de estructura salarial elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, el salario más frecuente en 2002 era de 12.503,29€, mientras que en el último año que se tiene registro (2013), se situó en torno a los 15.500 euros, lo que deja un crecimiento del 24%.

Si uno hace caso a los recientes datos publicados por la Agencia Tributaria, en el año 2000 el s alario medio anual era de 13.279 euros, mientras que en 2014 (último registro), se situó en 18.420 euros, su nivel más bajo desde 2007. Un 38,7% más, casi como el aumento del IPC. En este sentido, y como referencia, según el decil de salarios que se extrae de la Encuesta de Población Activa, en 2014 el 30% de los españoles percibió un salario bruto mensual inferior a 1.221,1 euros y otro 40% hasta 2.173,5 euros.

Lo que ha crecido por encima de la inflación es el salario mínimo interprofesional, que ha pasado desde las 70.680 pesetas por mes (424,80 euros/mes) a 648,60 euros (unas 107.900 pesetas), lo que arroja un 52,7% más.

En definitiva, siempre se va a remolque de la inflación, ya que crece más que los salarios.

Contenido literal extraido y reproducido de un magnífico artículo de la Vanguardiahttp://www.lavanguardia.com/economia/20151120/30291881315/precios-pesetas-billetes-15-anos.html