En estos difíciles momentos que nos esta tocando vivir, no son pocos los clientes que, desgraciadamente, muy afectados emocionalmente, alterados y, sobretodo desconcertados e impotentes  se me presentan al despacho o me llaman por teléfono para concertar una visita “urgente”…porque no saben como actuar ante el acoso telefónico por impagos…

Una vez  sentados en el despacho, normalmente ambos miembros de la pareja, angustiados, en tensión, en muchas ocasiones con voz quebradiza   y buscando ayuda me suele exponer su historia… una historia que hoy, desgraciadamente, es la de muchos, aunque si bien es cierto que, normalmente, para cada uno, no hay historia más dura que la propia…

El  endeudamiento…

 

Se endeudó para pagar…se endeudó cuando tenía trabajo…se endeudo para comprar…se endeudó porque necesitaba y….  y casi tantos y variados  motivos para endeudarse como casi personas endeudadas, casi siempre, en todos estos casos de angustia por motivos aparentemente más que justificados…

Todos los casos tienen , lógicamente en común que, desgraciadamente, por el motivo que sea pero, siempre ajeno a la voluntad del del deudor se ha dejado de pagar  o, incluso, en algunos casos no es que se haya dejado de pagar sino que, no se ha podido pagar puntualmente cuando se debía…normalmente suelen ser pequeños o medianos préstamos al consumo …¿Como actuar ante el acoso telefónico por impagos?…

Los acreedores saben que lo tienen muy complicado  para cobrar con lo que, en muchos casos la única vía que tienen es presionar, presionar y presionar…hasta el acoso y más allá…

El Acoso….

 

El caso es que se han encontrado con una reacción desmesurada y desproporcionada por el acreedor o, sobretodo, por la persona o entidad en quien delega el acreedor para que haga un seguimiento y,  reclamación de los impagos… y no saben cómo actuar ante el acoso telefónico por impagos…

Habitualmente, una persona malcarada con un lenguaje  soez  y con mucha prepotencia nos llama a cualquier hora del día por teléfono, sin importarle si podemos o no, atenderle en ese momento…le es igual,  quien le coja el teléfono, es un  borde y   empieza a insultar y amenazar, además de tratarnos  de manera despreciativa, con la intención y ánimo de realizar una corrosiva labor de desgaste emocional de nuestro amor propio pues  nos sabemos o creemos “culpables” del incumplimiento y estamos  débiles, susceptibles…

El sentimiento de culpabilidad hace que estemos convencidos de la “obligación de atender y, sobretodo el “deber” aguantar todo el “chorreo”,  procuramos  evitar coger el teléfono y quisiéramos escondernos para protegernos para protegernos pero… eso no tiene porqué ser así y, es más, debería Ud. denunciar penalmente por acoso… aunque sé que no tiene muchas veces ánimo para ello puesto que lo que quiere es que cese el acoso y ya está…

A medida que pasan los días y vemos que las llamadas no solamente no cesan sino que  se multiplican y, además ahora llaman a casa de  nuestros padres, vecinos e incluso, trabajo, actuando sin ningún tipo de  miramientos  ni piedad…llega el momento que consiguen sacarnos nuestra “cascara” de autoestima  muy deteriorada por el paso de los días y la presión de los pagos e impotencia y desesperación  porque no podemos llegar a todo…y no sabemos como hacerles frente… ni que hacer…¡HEMOS TOCADO FONDO!…y aunque deberíamos denunciarlo penalmente, ni muchas veces sabemos como, ni estamos, psicológicamente  preparados…sólo deseamos que cese cuanto antes…y denunciando no  conseguimos tampoco que cese  de inmediato el acoso…al menos a corto y, además, abrimos un frente nuevo que creemos, incluso  equivocadamente que puede llegar a empeorar  más nuestra ya difícil situación con…”más cacaos”…

Nos vemos como “desnudos”  y desamparados,  con apenas hilo de dignidad y una absoluta vulnerabilidad  emocional al desprecio y presión que ejercen estos energúmenos sobre nosotros… y sobretodo a nuestro entorno, familiar, social y laboral…ellos lo saben y se aprovechan de que muy pocos se atreven a denunciarlo penalmente… Estos “profesionales  insisten y persisten en su actitud, en su estrategia  de ataque y derribo emocional hasta tal punto que, la presión, las ganas  y necesidad vital de que todo esta presión cese hace que lo URGENTE pase desgraciadamente y sin remedio por delante de  lo IMPORTANTE y nos hace cometer errores irreversibles para nuestro futuro económico y familiar…(Aquí puedes encontrar una ayuda/ solución a eso) 

                                                                                     Payaso

El (humano) Error….Lo URGENTE pasa por delante de lo IMPORTANTE…

 

El no tener que soportar más ni la tensión ni la presión, ni la angustia que ocasiona el pensar… “a quien habrán llamado” para no tener que sonrojarse al cruzarse con el vecino del 2º, 1ª y,  soportar que nos diga…”ayer, se equivocaron y  llamaron a nuestra casa  preguntando por Uds. los de….para ver si les pueden Uds. llamar…para solucionar lo que tienen pendiente….”.

La deuda,  incluso hasta queda en un segundo plano lo que te obsesiona a lo que tienes miedo es la a presión del acoso… …el presionar y presionar aquí y allá…para cobrar ¡¡ya!!…nos acogota, nos angustia, nos agota… haríamos cualquier cosa con tal de que acabe la pesadilla…lógico, humano pero…que gran error… pues ahora sí que empiezan o pueden empezar los problemas…y la verdadera pesadilla…

 

¿Que podemos/debemos hacer ante estas situaciones?….

 

He de reconocer que, mi visión fría de  lo que son realmente problemas y no sensaciones o percepciones, emocionalmente intimidantes y que  nos “empequeñecen” como persona,  me viene de una  experiencia personal vital dura que nada tiene que ver con lo que nos ocupa pero, que sÍ que me ha endurecido y enseñó que una cosa son “las cosas”, la realidad objetiva lo que realmente está sucediendo o es objetivable y otra, en ocasiones  la visión que nosotros tenemos de las cosas, o esa realidad o, como nuestro estado de ánimo envuelve y hace que veamos esa realidad…

Pienso que, en la vida hay que ser sensible pero no susceptible, aunque soy consciente que esta susceptibilidad nos la da la “sensación”, de desamparo, la “sensación” de impotencia, la “sensación” de culpabilidad”…pero yo te digo, y te aseguro que ha costado mucho decirlo, y desprenderme…que, las sensaciones, son eso…sensaciones…no realidades, que  nuestra visión  de las  cosas en este estado es falso y, distorsionado de la realidad…

Ocurre que actuamos inconscientemente autocompadeciéndonos  y eso lo único que hace es limitarnos y no dejarnos ver con claridad y, sobretodo con frialdad…hemos de “ocuparnos de las cosas” y NO “preocuparnos de las cosas”…si podemos hacer algo ante una situación nos ocupamos y la hacemos…¿de que sirve preocuparse cuando no podemos hacer nada o hay cosas más importantes?…de nada…pues si no sirve de nada habrá que ocuparse…y no preocuparse….porque no sirve de nada ni va cambiar la situación…

No tenemos que estar temerosos de lo que piensen o crean “fulanito o menganito”  primero porque suele haber, aunque pensemos lo contrario y más en los tiempos que nos ha tocado vivir… empatía y, en el peor de los casos, una apatía pero, raramente rechazo.

Vamos a ocuparnos pues…

Hemos de partir de la base que, demostrar el acoso telefónico es harto difícil porque, en muy pocas ocasiones, vamos a disponer de pruebas, salvo que, y sucede  de vez en cuando, por ejemplo, tengamos copia de fax enviadas al vecino, trabajo, etc o, llamadas al contestador con lo que es muy complicado y pocas veces fructuoso acudir por vía judicial…por otra parte, el acreedor o quien actúa en su nombre (que sueles ser empresas sub contratadas), y esta puede ser una posible baza, no sabe en muchas ocasiones, exactamente, digamos “hasta donde ha llegado sus amenazas” y  esto podemos utilizarlo, a nuestro favor…

 

¿Que podemos hacer?…evidentemente los podemos denunciar y deberíamos acusarlo penalmente por acoso pero, ya hemos comentado que es difícil conseguir pruebas que sustenten nuestras acusaciones..  es una posibilidad  que además psicológicamente  buscamos acabar con el problema y no abrir nuevos frentes con la posibilidad  además que  la denuncia implique una divulgación (que no debería ser así) de mi situación de deudor y no quiero que terceros se enteren…pero, lo que si podemos hacer es:

  • En el mismo mensaje suelo solicitarles y proponerles un método alternativo Enviar una carta/mail , en primer lugar a la entidad a la entidad acreedora poniéndola en conocimiento de que estamos siendo objeto de un acoso por parte de la empresa a la ellos han delegado el cobro, en ocasiones (las menos) la entidad desconoce la utilización de estas tácticas por parte de la mencionada empresa.
  • Enviar una carta/mail a la empresa que nos está sometiendo al acoso  recordándole (por supuesto ya lo sabe)  que está vulnerando la Ley… las empresas suelen “levantar el pie del acelerador” y empiezan “una nueva relación” con el cliente (Aquí como hacerlo).
  • de comunicación puesto que la relación jurídica preexistente requiere habilitar una vía de comunicación

Esta manera de proceder, en principio, en la mayoría de los casos en donde he tenido que intervenir me ha servido para que cese de inmediato el acoso a mis clientes y, a partir de ese momento la comunicación ha proseguido por cauces mucho más correctos y adecuados para reclamar sus legítimas deudas. (Aquí)

Asimismo les aporto   una orientación emocional que ha enseñado a los clientes a enfrentarse al efecto psicológico de miedo y presión, al saber exactamente a lo que se enfrentaban y esto disminuyó la angustia enormemente.

Es evidente que, este tipo de actuaciones,  hace cesar, en la mayoría de las ocasiones  el acoso pero, este depende, en última instancia de la voluntad del acosador y, además, como es lógico, no soluciona el problema de fondo que sigue siendo el pago de la deuda…¡ojo!…salvo los casos tampoco inusuales que te reclamen una deuda ya pagada, prescrita o inexistente que ellos, en la mayoría de los casos… “erre” que “erre” y, al final has de enviar  correos y cartas “serias” para solventar la situación.

Concluyendo…

 

En definitiva como aquí se ha dicho, el acoso es mucho más habitual de lo deseado y los  medios de prueba son complicados de conseguir, sin embargo, yo me he encontrado en multitud de ocasiones que, como actúan con prepotencia no tienen  ningún tipo de reparo enviar a parientes o al trabajo fax “solicitando” que contactes con ellos para solventar el problema y en este caso, aquí si, estaríamos también ante una práctica contraria a la normativa  que tal vez se pueda probar y denunciarlo doblemente, penalmente y ante la Agencia Española de Protección de Datos

Como conclusión el acoso por reclamación de deudas es un comportamiento ilícito que no puedes ni debes tolerar por lo que si te encuentras en ese caso ¡ACTÚA!  ¡OJO!…con el tema de confundirlo URGENTE con lo IMPORTANTE, no te deje amilanar (sé que cuesta) que no te  afecte psicológicamente…. y, si necesitas que te ayuda  pues…ya sabes es más, debería Ud. denunciar penalmente por acoso… aunque sé que no tiene muchas veces ánimo para ello puesto que lo que quiere es que cese el acoso rápido y  ya está…

Si deseas realizar una consulta sobre este tema, puedes hacerlo desde éste enlace: Consulta