Ahora que se acerca las cenas Navideñas este artículo de la vanguardia puede ser de interés, no solo para las cenas de empresa sino para cualquier otra situación debemos saber cuales son  nuestros derechos como consumidor, por ello lo reproducimos íntegramente.

“La cuenta que nunca llega, la mesa sucia del cliente anterior, los platos fuera de carta con precios misteriosos, las máquinas para cobrar con tarjeta que no funcionan… Comer fuera de casa puede ser todo un placer, pero también se puede convertir en una auténtica pesadilla si escogemos el lugar inadecuado.

Repasamos algunos de los abusos más comunes que se producen en bares y restaurantes y también las opciones que tenemos, como consumidores, ante esas situaciones. Lo hacemos con Rubén Sánchez, portavoz de Facua-Consumidores en Acción, autor del libro Timocracia, con un capítulo dedicado a este tema.

Estas son algunas de las cosas que te pueden pasar en los#BaresParaNoVolver.

1.Morir esperando (la bebida, un plato o la cuenta)

A veces perdemos más tiempo esperando a pagar la cuenta que lo que tardamos en cenar (Maica / Getty)

Nos traen la ensalada, pero todavía no nos han puesto ni un vaso de agua para beber. Mientras una parte de la mesa va por los entrantes, otros ya han llegado a los postres. La cuenta aparecerá… el día del juicio final. Un servicio con retrasos y con mala coordinación entre sala y cocina nos puede causar auténtica desesperación.

En muchos casos es un problema de personal: los propietarios lo ajustan tanto para maximizar beneficios, que el servicio acaba siendo un desastre. “No hay ninguna ley que establezca el máximo de minutos de espera ni el orden en el que tienen que salir los platos. Pero es evidente que es un mal servicio. Podemos irnos sin pagar, presentar una hoja reclamación, o usar las redes sociales para explicar lo que nos ha pasado. Es una cuestión de sentido común”, apunta Rubén Sánchez.

2.Los precios de los platos fuera de carta, un misterio

¿Sabes realmente lo que cuesta el plato que vas a comer?

Es un clásico. Una vez hemos repasado la carta y los precios, llega el camarero a la mesa y nos “canta” diez platos más… sin hacer mención a los precios. Desde FACUA apuntan que “si el precio es desorbitado en comparación con lo que nos encontramos en la carta del establecimiento, no tendríamos por qué pagarlo”.

Los platos fuera de carta se deben añadir en anexo. Podemos valorar si ponemos una hoja de reclamaciones, o nos vamos sin pagar. Si vamos más allá y denunciamos la situación a un organismo de consumo, cuanto más explícita sea la prueba que aportemos, mejor. “Podemos quedarnos con un ejemplar de la carta o hacerle una foto”.

3.La mesa sucia con los restos del cliente anterior.

No es plato de gusto encontrarse con la mesa sucia 

Nos empiezan a tomar nota con la mesa sucia. Según Sánchez, “11 de cada 10 veces, acabarán sirviéndote los platos sin haberla limpiado”. Aunque hay normativas muy exigentes con los requisitos sanitarios, “no hay ninguna ley que regule que está prohibido servir al cliente en una mesa donde hay una hoja de lechuga del comensal anterior. La norma es muy genérica”.

Y de nuevo, hay que recurrir el sentido común. Tampoco hay ley que diga que el cliente no se puede marchar. Aunque estas situaciones nos ponen violentos, está claro que con nuestro dinero y nuestra paciencia no se puede jugar. Hoja de reclamaciones o marcharnos a otro establecimiento. Es lo que nos queda.

4.¿Kétchup en la hamburguesa? Sólo si lo pagas

A veces cobran el ketchup a precio de oro 

Sí, te pueden cobrar el kétchup o la mayonesa. Pero todos esos complementos, si se cobran, tienen que aparecer en la lista de precios.

“Hay grandes cadenas que cobran unas salsas y otras no, es una valoración comercial pero el criterio siempre es el mismo: si está en la lista de precios, tenemos que pagarlo”, apuntan desde FACUA. Si no figura el precio de forma pública, podemos negarnos a abonarlo.

5.¿El punto de la carne? Suela de zapato

No a todo el mundo le gusta la carne muy hecha (mphillips007 / Getty)

No hay leyes que regulen el punto de cocción de la carne. Ni maneras de medir ese punto. Lo de “al punto”, “punto más” o “punto menos” es tan poco objetivo y personal como los gustos de cada uno, o el umbral de lo crudo.

El problema es que si queremos la carne poco hecha y el filete ya está pasado, es complicado que nos cambien la pieza de carne (aunque así debería ser). Debemos protestar, decir que no es lo que hemos pedido y esperar una respuesta positiva. Si no es así… De nuevo hoja de reclamaciones, foto del plato que nos han traído, no pagar o no volver al establecimiento.

6. Acedías en vez de lenguados, o gato por liebre

Debemos tener cuidado con los fraudades

Esto es lo que pasa cuando el propietario del restaurante, para ahorrarse dinero, opta por la versión barata del producto que está publicitando.Está cometiendo un fraude que se puede denunciar. “Otra cosa es que los inspectores vayan a ese restaurante una vez cada millón de años y no hilen tan fino”, puntualiza Sánchez. Como consumidor podemos pedir una inspección de consumo.

“Pero las inspecciones en España son sota caballo y rey, y es raro que se abra un expediente por fraude en estos casos”. Para pedir esa inspección hay que acudir a los organismos autonómicos correspondientes (en Catalunya, Agencia Catalana del Consum), explicar lo que ha pasado y reflejarlo por escrito, aportando pruebas si las tenemos.

7.Precios por gramos, no por raciones. Adivina, adivinanza

Cobrar por gramos se está poniendo de moda 

Esto es habitual en el caso de piezas enteras, como pescados. Pero para no confundir al cliente, la carta o el camarero debe informar de cuánto pesa y cuánto cuesta cada ración aproximadamente, o la pieza que vamos a tomar, enseñándola en la mesa. ¡No hemos venido a jugar a los mercadillos!

8.¡Sorpresa! Los precios de la carta no tenían IVA

En ocasiones pagamos mucho más de lo que deberíamos 

Está totalmente prohibido. “Y no vale incluir la frase con la advertencia de que los precios no tienen IVA, para que el cliente se lo sume a cada plato. Has venido a comer, no a hacer sudokus”, dice el portavoz de FACUA. La ley establece que siempre hay que indicar el precio final completo, por lo que puedes plantear que no pagarás más del importe que habías leído junto a cada plato.

9.Paseo nocturno buscando cajero: se ha estropeado el TPV

Cuanta más prisa se tiene, más fácil es que el TPV no funcione

Curiosamente, las máquinas de cobrar con tarjeta de crédito se estropean muy a menudo en los negocios de hostelería. Y encontrar un cajero que no nos cobre comisión sin recorrer un par de quilómetros es casi misión imposible. Pues atención porque el establecimiento tiene que poner un cartel a la entrada en el que informe de que se permite el pago con tarjeta.

Si no existe el cartel, no nos ha de extrañar que nos obliguen a pagar en efectivo. “Si existe el cartel informando del posible pago con tarjeta, no pueden decirnos, a la hora de pagar, que se les ha estropeado la máquina de cobro”. Tendrían que informar con otro cartel de ese cambio en las condiciones de pago. Es decir, no nos pueden obligar a pagar en efectivo. ¿La solución? Que nos den un número de cuenta bancaria y les haremos un ingreso. O bien les pagamos otro día. Están obligados a fiarse de nosotros.

10.Ir al baño, una experiencia sólo para valientes

El estado de algunos baños puede llegar a ser denunciable 

Es lamentable el estado de los baños en el sector de la restauración en España. “A veces quitan la tapa del retrete, obligando a hacer sentadillas, para que solo se orine, y no se hagan aguas mayores. Eso es inaceptable y denunciable”. El primer paso para hacer esa denuncia seria presentar una hoja de reclamaciones en el mismo establecimiento, y con ese documento, acudir al organismo de consumo de la comunidad autónoma en cuestión.

Si se trata de un tema de Sanidad, nuestra reclamación será derivada. Este mismo procedimiento es el que debemos seguir cuando nos sirven comida en mal estado y sufrimos una intoxicación alimentaria. Primero, avisar al restaurante para que sean conscientes de lo que ha pasado (e intenten que no se repita), y luego denunciarlo a consumo.”